PENSAR CROMAGNON

ESCRITORES VARIOS
Debates a la orilla de la muerte joven: rock, política y derechos humanos.

1ra Edición:
2008
Editorial:
S/N

Surgió de una serie de charlas organizadas durante 2007 por un grupo de sobrevivientes, familiares y amigos de víctimas del 30 de diciembre de 2004.
En encuentros convocados en el hotel Bauen, disertaron Tomás Abraham, Héctor Bidonde, Juan Carlos Volnovich, Diana Maffía, Gustavo Carabajal, Alfredo Grande, Laura Ginsberg, Adriana Calvo, Pablo Alabarces, Luciana Fiorda, Pablo Plotkin, Maristella Svampa, Esteban Schmidt, Jorge Garaventa, Liz Torres, Oscar Hernández y Diego Rozengardt, quien perdió a su hermano Julián en Cromañón y fue el principal impulsor de este ciclo de reflexión y de la publicación que, por el momento, se consigue a través de la página web http://www.lospibesdecromagnon.org.ar/ o escribiendo a lospibespresentes@gmail.com.

Aquí ponemos a disposición la introducción de Rozengardt que abría cada jornada de debates.
Un texto que sintetiza el espíritu de este emprendimiento: un modo de procesar el duelo mediante la militancia y la reconstrucción, de afrontar la pérdida y lo irreparable a través de la búsqueda de algunas verdades

El 30 de diciembre de 2004 quedará instalado en la memoria como el momento, inédito para nuestra historia en el que en el mismo acto y en una trampa similar a una cámara de gas, a 200 familias se les arrebató la vida de sus hijos e hijas, niños, adolescentes y algunos adultos; en que 4000 personas experimentaron el horror para llevarlo en su cuerpo, en su sangre, en su memoria, por el resto de su vida. Es el momento también que dejó claramente expuesto para todo aquel que quiera verlo que nuestra juventud está llena de héroes, gente capaz de arriesgar todo por salvar al amigo, por ayudar al conocido o aún para rescatar simplemente al que lo necesita.

Pero el 30 de diciembre de 2004 quedará instalado en la memoria también como la evidencia más cruel de todo lo malo que hemos construido. 200 muertes evitables, 200 muertes por la fatídica concurrencia de codicia, irresponsabilidad y corrupción. CROMAÑÓN podría haber provocado un gran debate en torno a las responsabilidades de lo que ha ocurrido. Pero, en una sociedad tan mediatizada, con grandes intereses, corporaciones, complicidades y posiciones de privilegios casi inexpugnables, el debate se ha ido diluyendo. Mucho ha costado distinguir entre las responsabilidades penales, las políticas y las sociales.

Quizás una gran ambigüedad acompañe la representación que nuestra sociedad construye acerca del lugar de las víctimas. Por un lado, la autoridad que genera el haber padecido un hecho violento habilita al protagonismo y a la apelación a la sociedad. Pero a la vez se expresa la negación de la palabra reflexiva, se resta autoridad al pensamiento de las víctimas, encerrándolas en el lugar de la lástima mediatizada. Por un lado, se justifica la expresión del dolor, aunque no de la furia y se niega la posibilidad o el derecho de transitar de la desesperación a la participación, del grito a la consigna, de la defensa a la demanda sostenida para desmantelar a fondo los mecanismos que producen las muertes injustas, a la lucha firme contra la corrupción y la impunidad.

CROMAÑÓN forma parte de la disputa por los derechos humanos. Los Derechos Humanos, su vigencia, de un modo u otro, han formado parte de las banderas políticas de los oprimidos en todas las épocas y las sociedades.
En la Argentina, el significante “derechos humanos” ha adquirido en los últimos tiempos, connotaciones particulares y forma parte de las disputas simbólicas por el modelo social que necesitamos construir. Los organismos sociales que desde finales de los 70 y mediante su lucha han producido gran parte de las ideas políticas y sociales en nuestro país, han impuesto el término “derechos humanos” en la agenda de los gobernantes y ya es utilizada en forma generalizada: desde el poder para legitimar sus formas y modos de hacer política y desde otros sectores para reclamar por condiciones de vida más dignas. CROMAÑÓN, aún siendo el hecho más trágico que recuerde la Ciudad de Buenos Aires, aún habiendo producido tantos muertos como el atentado de Atocha y una cifra cercana al hundimiento del Crucero Belgrano, en una muerte colectiva evitable, no es asumido ni acompañado socialmente de un modo decidido. De hecho, dio lugar a uno de los mecanismos más perversos que en nuestro país funcionan desde hace décadas: la culpabilización de la víctima y la deslegitimación de su discurso y su accionar, instalando ideas engañosas, versiones manipuladas y hasta infames acusaciones que no respetaron ni a los muertos. Lograron separar de nosotros a una parte de la sociedad permeable a esas operatorias. Crearon una versión falsa de los familiares de Cromañón para que el reclamo no sea atendido. De esta manera, algunos pudieron volver a hacer sus negocios y a intentar relegitimar sus privilegios políticos.

A estos mecanismos nefastos queremos decirles NUNCA MÁS. Como le hemos dicho NUNCA MÁS a las dictaduras, NUNCA MÁS al terrorismo de Estado, hoy queremos decir NUNCA MÁS a la falta de memoria, a la corrupción, a la impunidad, a las formas corruptas de hacer negocios, de hacer política, de hacer “justicia”, NUNCA MÁS a la muerte absurda de nuestros jóvenes.
Para ello los hemos convocado, para hacer más limpia nuestra rabia, para buscar juntos las palabras que nos ayuden a entender lo que ocurrió y a construir oportunidades de hacer mejor la vida de nuestros jóvenes, de nuestra ciudad, de nuestro país. Los hemos convocado para construir una posibilidad para hacer una reflexión profunda que nos ayude a encarar el futuro con algunas ideas y, sobretodo, con esperanzas.

Algunas preguntas nos orientan en la reflexión: ¿Por qué pasó CROMAÑÓN? ¿Qué aspectos del sistema se expresaron en CROMAÑÓN? ¿Cuáles son las responsabilidades de los jóvenes, del rock, de los asistentes a espectáculos musicales o deportivos? ¿Por qué caló tan hondo en la sociedad el discurso de que la destitución del entonces jefe de gobierno Aníbal Ibarra fue un “golpe institucional”? ¿Qué fue y qué es el rock, en particular en nuestro país y en Buenos Aires? ¿Cuál fue el rol que asumió el ámbito del rock en la lucha de sentidos que atraviesan los jóvenes y como espacio que procura integrar y contener la diversidad de realidades y experiencias que los constituyen? ¿Por qué, al decir de un periodista, CROMAÑÓN es el hecho maldito de los derechos humanos? ¿En qué sentido y con qué alcance se puede identificar a las víctimas de estas muertes políticas, de estos crímenes sociales y habilitar socialmente el lugar de su lucha?
¿Cuáles son los mecanismos que producen el ánimo social para pasar en un momento a las víctimas al lugar de victimarios cuando éstos se transforman en fiscales de la impunidad y la corrupción? ¿Por qué, dos años y medio después, el pedido de “justicia” de las víctimas no muestra la masividad de las primeras convocatorias? ¿Qué pasa en el aparato judicial con esta causa?

Pensar CROMAÑÓN es pensar en CROMAÑÓN, pensar sobre CROMAÑÓN, pensar desde CROMAÑÓN. Es pensar sin olvidar acerca de qué estamos pensando, pensar sin dejar de recordar sobre quiénes estamos pensando, pensar sin dejar por un instante de amar a quienes recordamos, sin abandonar su memoria. Porque ellos son los que no pueden ya pensar, debemos hacerlo nosotros. Pensar CROMAÑÓN es buscar la justicia, es construir el camino para derrotar a la impunidad, a la forma de hacer negocios que olvida a la seguridad y la vida de los otros, a la forma de hacer política que se dedica a acomodar a los amigos y a hacer caja de cualquier modo, a las conductas sociales que olvidan del cuidado de sí y del respeto del semejante. Pensar CROMAÑÓN es sostener el valor de la vida, es incluir a la muerte de los nuestros en la vida cotidiana de todos nosotros, para resguardar la vida de ellos en el único modo en que nos dejaron: en el recuerdo, en la lucha, en ser cada vez mejores. Pensar Cromañón es, por último, hacer que los chicos de Cromañón estén presentes, ahora y siempre.

Por eso,
Aquí estamos consternados
rabiosos
aunque esta muerte sea
uno de los absurdos previsibles

aquí estamos consternados
rabiosos
claro que con el tiempo la plomiza
consternación
se nos irá pasando
la rabia quedará
se hará más limpia.

Buenos Aires, 12 de Junio de 2007

1 comentario:

Anónimo dijo...

Estoy buscando este libro hace un montón, ¿alguien sabe adónde se puede conseguir?