PEQUEÑAS ANECDOTAS DEL ROCK DE ACA

EZEQUIEL ABALOS

...Los primeros 10 años
1ra. Edición:2004
Editorial:Eabalos Edita

La propuesta de este nuevo trabajo de Ezequiel Ábalos, Pequeñas anécdotas del rock de acá - que además es uno de los responsables del desarrollo de la radio alternativa FM La Tribu -, fue ir directamente a las fuentes para contar cómo fueron los primeros pasos del movimiento de rock en la Argentina.
Conversó con muchos de los protagonistas de aquellos años (entre 1966 y 1976), y cada uno da testimonio de los encuentros iniciales, las zapadas, las primeras grabaciones, las experiencias colectivas de los comienzos.

El título es fiel reflejo de su contenido. Se trata, justamente, de pequeños relatos de esos músicos que armaron la historia, contados en primera persona, como cuando se gestó Pescado Rabioso, en las palabras de Black Amaya, que un día le dijo a Pappo que se iba de su grupo: "Salgo de la casa de Pappo, tomo un taxi... cuando voy por la calle Arribeños lo veo al Flaco (Spinetta) en la puerta de la casa como pensando, medio colgado, saco la cabeza por la ventanilla y lo saludo. Cuando me ve pega un salto, paro y me pregunta si no toco más con Pappo, le digo que no y me invita a pasar a la casa. Agarra la criolla y me muestra algunos temas, el «Blues de Cris», «El jardinero». Me acuerdo que no teníamos un peso, hicimos una vaquita y compramos una sidra para festejar el encuentro".

Son muchos los que dan testimonio, entre ellos Moris, Billy Bond, Javier Martínez, Oscar Moro, Claudio Gabis, Emilio del Guercio, Pajarito Zaguri, Alejandro Medina, Gustavo Santaolalla, Héctor Starc, Machi y Jorge Pinchevsky.
Los Beatniks, Los Gatos, Moris, Manal, Almendra, Vox Dei, Los Abuelos de la Nada, Tanguito, Arco Iris, Pedro y Pablo, Color Humano, Pescado Rabioso, Invisible, Sui Generis... todos los nombres que trascendieron en los primeros años del movimiento rockero desfilan con breves y concisos relatos sobre ciertas situaciones, ciertos hechos, que ayudan a armar gestos de época.

También, una sección de fotos tomadas por el fotógrafo Ricardo Rodríguez

Además, cada testimonio se abre con una breve noticia para ubicarnos en tiempo y espacio, y cierra con la letra de algún tema de la banda correspondiente. Un libro de interés general para seguir descubriendo cómo vino la mano.

Un resumen del testimonio de Javier Martínez (Manal)

"Nací en el barrio de Cohglan en la calle Nahuel Huapí, que ahora se llama Manuel Ugarte, el 18 de Marzo de 1946.
Mi viejo era un melómano y aparte un artista amateur que se dedicaba al teatro.
Me puso de nombre Javier porque cuando nací estaba haciendo una obra que era un alegato antibélico donde el protagonista se llamaba Javier.
Mi viejo me creó el hábito a la lectura y del cuidado del cuerpo. Por un lado la gimnasia, la natación, y por el otro la gimnasia intelectual. Por otro lado mi viejo era uruguayo y había tenido contactos con el candombe, tocaba tamboriles así para divertirse... Me acuerdo que a los 5, 6 años ya me hacían hacer la base con el tambor más grande.

Después terminé la primaria y entré en la secundaria, empecé en el industrial, hice el ciclo básico, lo largué, empecé el comercial, hice el ciclo básico y lo largué. Soy un drop-out, no terminé nunca la secundaria. Por eso me daba mucha risa el argumento de Tango Feroz que pretendía ponerme a mí caminando por una facultad haciendo activismo político. ¡Ridículo!. Aparte yo no soy ni de izquierda ni de derecha, soy un demócrata convencido que el mundo va hacia una síntesis. Por eso lo llamé a Piñeyro y le dije que me borre porque si no se iba a comer un juicio. Te das cuenta lo que es escribir con falta de información?, no quisieron tomar ningún tipo de contacto con la realidad ni con la verdad, no vinieron a hablar con nosotros ni nada, entonces en su intento de inventar algo que no era, me ponían a mí caminando por una facultad cuando yo nunca terminé la secundaria.

(...)

El hotel que administraba mi padre tenia una gran pileta de natación frente al río y venía mucha gente a nadar Un día vinieron dos muchachos, que no eran músicos, a los cuales les enseñé a nadar nos hicimos medio amigos y los invité a una fiesta que hice en el hotel cuando cumplí 18 años. AI día siguiente vino uno de ellos y me dijo que como ya que era mayor de edad me iba a Llevar a un boliche nocturno a escuchar música. Resulta que me Llevó nada más ni nada menos que a La Cueva. Ahí empezó todo. Cuando yo llegué ya era La Cueva del rock y el alma mater del boliche era Sandro".

Conseguible en librerías

1 comentario:

Diega dijo...

Hola. Espectacular este blog, felicitaciones.
Una pregunta sobre los libros de Ezequiel Abalos. Yo tengo "Pequeñas anécdotas.." pero ¿El contenido es diferente a Rock de Acá y a Historias del Rock de acá?"
gracias