NUEVE VIDAS

MIGUEL ANGEL DENTE
1ra. Edición: 2012
Editorial: Ediciones Disconario
Prólogo: Miguel Angel Dente


Corría el año 1975 y el grupo Sui Géneris estaba por dar su gran salto en el estadio Luna Park con una despedida a todas luces multitudinaria.
Mientras se clavaba aquel mojón de masividad adolescente, Pedro Aznar, también sumergido en una juventud incipiente, afianzaba sus estudios y pasaba las horas tocando el bajo en un grupo prácticamente desconocido: Madre Atómica.
Sin grabaciones originales, casi todas las cintas de sus escasas presentaciones en vivo de entonces terminaron extraviadas.
Al poco tiempo de estar enrolado en esta corriente de jazz-rock, Aznar pasará a integrar las filas de Alas, más volcado hacia la fusión con elementos urbanos.
Pero, lamentablemente, el disco del que participara en 1977 recién será editado seis años más tarde con la agrupación ya disuelta.

En el ’78, y a pesar de no ser una figura del ambiente, la experiencia que había adquirido le servirá para desplegar a pleno todo su talento.
Así cobrará vida Serú Girán, grupo en el que tocará junto con músicos que ya gozaban de mucho prestigio [Charly García - David Lebón - Oscar Moro].

Pero en 1982, y una vez reconocidos como “Los Beatles argentinos”, Serú Girán terminará su ciclo.
Y, mientras los otros tres integrantes abren paso a sus carreras solistas dentro de la escena local, Aznar se radicará en los Estados Unidos y pasará a ser parte de uno de los grupos de jazz con mayor proyección internacional: el Pat Metheny Group.

Hacia la segunda mitad de la década del ochenta, Pedro regresará al país y comenzará a componer bandas sonoras para películas, musicalizar textos de escritores famosos y a integrar a su repertorio el folclore regional y latinoamericano, mezclándose con artistas de todo el continente. Sin abandonar su perfil más rockero, también evocará la nostalgia con la reunión de Serú Girán y sus renovados encuentros esporádicos con Lebón y, por sobre todo, con Charly García, con quien ha estado siempre muy conectado.

Lleva una carrera artística absolutamente consolidada y es un creador descollante... poeta, arreglador único de canciones propias o delicado versionista e intérprete de otras que abarcan todos los estilos. Es un músico capaz de abordar el bajo, cualquier clase de teclado o guitarra, charango, melódica, saxo tenor, batería, percusión... y, siempre, desde la emoción.

Productor prolífico de trabajos de artistas de primerísimo nivel; excelente como ingeniero de grabación y sostén además de su propio sello discográfico [Tabriz Music]. Es más, me arriesgo a aseverar que es el músico más importante que haya aparecido en la escena local hacia la segunda mitad de la década del setenta.

Nueve vidas de Pedro Aznar viene a llenar ese vacío, a completar un capítulo necesario y fundamental de la historia de nuestro rock. Y para poder cumplir con esa premisa, el libro fue dividido en tracks temporales que van anunciando la aparición en escena de las distintas agrupaciones, álbumes, con-ciertos y uniones que marcaron su trayectoria… más otros tantos temáticos que lo muestran en sus diferentes labores artísticas, sus nueve vidas: poeta, autor, versionista, intérprete, compositor, instrumentista, arreglador, productor e ingeniero de grabación.

Tuve la suerte de conocer a un artista super interesante, un profesional con los objetivos muy claros.
Su palabra ha sido esencial para esta reconstrucción de su actividad artística y aparece destacada en letra negrita a lo largo de todo el trabajo, magníficamente complementada con las opiniones de algunos de los excelentes músicos que lo han sabido acompañar en las diferentes etapas.
Son aquellos recuerdos o expresiones en los que no se cita la fuente, ya que fueron especialmente escritos para esta edición.

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